Dieta de la playa de verano: qué es, cómo funciona, qué comer y contraindicaciones

Dieta de verano conduce a una dieta baja en calorías que tiene como objetivo alimentar un estilo de vida para mantener los objetivos durante largos períodos de tiempo y mantener un estado saludable de manera óptima.

¿Qué es la dieta de verano?

Resulta ser una dieta regular transcrita por nutricionistas y dietistas en cohesión con las necesidades nutricionales del cuerpo y el estilo de vida que se lleva durante el verano, es la dieta del verano.

Esta dieta requiere la consideración de 3 factores esenciales:

  • Con el aumento de la temperatura, el cuerpo no necesita alcanzar altas temperaturas corporales, a diferencia de lo que ocurre en invierno, por lo que no hay necesidad de un exceso de energía;
  • La necesidad de llevar comida para comer en la playa hace que se prefieran alimentos ejemplares para hacer y llevar, como la fruta y la verdura;
  • El ensayo general es un excelente motivo para recuperar la forma física o conservar la estética obtenida.

Aparte de esto, la dieta de verano, al igual que otras, requiere:

  • Equilibrio con respecto a los nutrientes esenciales;
  • Desayuno abundante;
  • Consumo adecuado de frutas y verduras óptimas para la desintoxicación y facilitar el bronceado;
  • No requiere condimentos excesivamente altos y pesados difíciles de consumir;
  • Limitar los alimentos abundantes en azúcar;
  • Altas cantidades de agua para permitir la deshidratación, por lo que es bueno tener en cuenta que hay que llevar el agua liberada por beber en exceso. Por el contrario, es bueno evitar el consumo de bebidas gaseosas que tengan la capacidad de aflojar la digestión o de zumos de frutas excesivamente azucarados y bebidas light, ya que el azúcar reduce a la mitad la cantidad de agua del cuerpo sugiriendo más sed;
  • Evitar el ayuno, que no sólo no facilita la pérdida de peso, sino que además provoca debilidad orgánica.

Dieta de verano: ¿cómo funciona?

Al tratarse de una dieta sencilla y regular, es posible llevarla a cabo por cualquier persona ya que este régimen alimenticio llena el cuerpo de muchas propiedades beneficiosas.

Óptimo para las personas mayores

Más debilitados y afectados por la deshidratación, los ancianos se benefician de la dieta de verano que es óptima por la presencia de altas cantidades de minerales y agua que les confieren las frutas y verduras.

Ideal para sujetos masculinos

Dos tostadas en el desayuno y un plato de fruta, que se come por la tarde o después de la cena, son suficientes para proporcionar el mejor aporte energético.

Facilita el bronceado

Las verduras y las frutas aportan grandes cantidades de vitaminas y antioxidantes que ayudan a la piel a protegerse de la radiación solar, facilitando el bronceado.

Combate la celulitis

Esta dieta, al eliminar las grasas y los alimentos salados, ayuda a combatir la celulitis debida a la acumulación de lípidos y a la estasis de líquidos.

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Qué comer

La dieta de verano que presenta el consumo de ciertas comidas en la playa, permite desinflamar las zonas del cuerpo y por lo tanto perder peso utilizando el hecho de la administración de alimentos frescos y no pesados combinados con la actividad física.

Alimentos recomendados y a evitar

Los especialistas recomiendan evitar el consumo durante la época estival de alimentos grasos y excesivamente pesados y de difícil digestión.

Es beneficioso preferir:

  • Fruta, abundante en vitaminas que aumentan el bronceado, minerales que construyen el equilibrio hidrosalino del cuerpo y agua que quita la sed y mantiene el cuerpo fresco;
  • Verduras y hortalizas, que son ricas en fibra y nos permiten sentirnos saciados aunque tengan un aporte calórico reducido. Además, teniendo en cuenta que las verduras son abundantes en potasio favorable para la diuresis, esta dieta facilita la depuración orgánica. De hecho, el aumento de la filtración renal permite al organismo liberar las toxinas y sustancias de eliminación acumuladas;
  • El yogur, que aporta al intestino enzimas lácteas esenciales para el aporte de vitaminas y la conservación de las defensas inmunitarias;
  • La carne, el pescado y los productos lácteos bajos en grasa, una fuente de proteínas aunque con un consumo reducido de grasa;
  • Los hidratos de carbono complejos no deben eliminarse aunque se aporten en pequeñas dosis para cumplir con la administración de azúcares.

Dieta de verano: ejemplo de menú

La dieta de la playa resulta ser una dieta bastante flexible que presenta varias posibilidades, dependiendo de sus necesidades.

Desayuno

  • Café o té sin azúcar;
  • 2 rebanadas de pan tostado con un poco de mermelada;
  • 1 fruta o yogur desnatado.

Merienda

  • 1 caramelo de hielo o zumo de fruta.

Almuerzo

  • ensalada de verduras crudas o verduras a la plancha
  • 100 g de carne en gelatina o 100 g de bresaola o 100 g de atún en salmuera o 50 g de jamón cocido
  • 1 cucharada pequeña de aceite de oliva
  • Paquete de galletas saladas o 2 rebanadas de tocino o 50 g de arroz
  • 1 fruta

Merienda

  • 1 paleta o zumo de fruta.

Cena

  • Ensalada con verduras frescas o verduras a la plancha;
  • 150 g de pechuga de pollo o ternera magra a la plancha o 200 g de filete de pescado o 100 g de mozzarella o 130 g de ricotta o 2 huevos duros;
  • 1 cucharada pequeña de aceite de oliva;
  • 100 g de patatas cocidas o 30 g de pan.

Contraindicaciones

Cuando la dieta es deficitaria o desequilibrada o se tienen intolerancias alimentarias u otras enfermedades que dificultan la correcta asimilación de los micronutrientes o cuando las necesidades aumentan de forma que no se pueden realizar sólo con los alimentos, es imprescindible dar apoyo al organismo con alimentos específicos.

Además, una situación poco agradable o contigua durante la época estival dentro de la cual un suplemento multivitamínico tiene la capacidad de facilitar es la cohesión de los viajes, especialmente si se llevan a cabo en el extranjero, en lugares exóticos, dentro de los cuales es posible destacar molestias gastrointestinales de diferentes variedades, empezando por la común disentería del viajero.

En estas situaciones, más allá de la rehidratación y la ingesta de probióticos o productos farmacológicos antidiarreicos o desinfectantes intestinales; el consumo de suplementos vitamínicos da la posibilidad de apoyar la recuperación autónoma del organismo, obviando el alto debilitamiento.